Posts etiquetados ‘EQUIPO’

Son muchos los estudios que muestran las indudables ventajas del trabajo en equipo. Se ha demostrado que el “teamwork” ayuda a alcanzar mejores resultados y reporta mayor satisfacción en el trabajo. Es cierto que, como bien apunta Patricia Ramirez en su artículo “Tres desventajas de trabajar en equipo”, no es oro todo lo que reluce y hay veces que es mejor trabajar solo.

Ahora bien, si después de analizarlo decidís que para lo que os proponéis optáis por trabajar en equipo, seguro que os interesará saber un poco sobre el Proyecto Aristóteles, que impulsó Google en 2012.

Esta gran compañía, haciendo uso del BIG DATA, se propuso encontrar patrones que ayudaran a dilucidar por qué unos equipos funcionaban mejor que otros. Para ello analizaron millones de datos de miles de grupos de trabajo de todo el mundo. Esto es, resumidamente, lo que encontraron.

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  • NO IMPORTA LA COMPOSICIÓN DEL GRUPO: pueden funcionar igual grupos que socializan fuera del trabajo o grupos que no lo hacen. Pueden funcionar igual grupos con un liderazgo autoritario o grupos con un liderazgo más democrático. Da igual que los miembros del equipo sean más o menos tímidos, sociables… Todos pueden llegar a funcionar bien o mal.

 

  • LAS NORMAS GRUPALES NO ESCRITAS SON LA CLAVE: cada grupo tiene las suyas propias. En su calidad y efectividad radica la diferencia. Las normas no escritas tienen que ver con aspectos como la manera de abordar el fracaso, el incentivar nuevas ideas o la forma de comunicación.
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  • LO IMPORTANTE ES CÓMO LOS MIEMBROS DEL EQUIPO SE TRATAN ENTRE SÍ: se da mucha importancia al hecho de que todos los miembros hablen en la misma proporción al finalizar el día. No importa que se de de forma natural o impulsada por el líder. Otro aspecto a destacar es la habilidad de captar cómo se siente el otro en base al tono de voz, expresiones y lenguaje corporal. O sea, ser un experto en empatía.
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  • ESPACIO DE SEGURIDAD PSICOLÓGICA: percepción de que dentro del equipo todos se pueden arriesgar, equivocarse, proponer y ser ellos mismos sin temor al ridículo. Y donde se puede hablar de asuntos espinosos (si se quiere), no solo  relacionados con el trabajo y la eficiencia, sino también de la vida personal si así se desea.
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    “THE TEAM WORKED WHEN WE ALL FELT LIKE WE COULD SAY ANYTHING TO EACH OTHER”

    “THE TEAM WORKED WHEN NO ONE WORRIED THAT THE REST OF THE TEAM WAS JUDGING THEM”

    Estos datos no hacen más que refrendar aquello que he podido vivenciar en los años de carrera deportiva profesional. El secreto no está donde aparentemente todo el mundo busca. Más bien radica en las normas no escritas que cada grupo inventa para funcionar y en ese espacio de seguridad, si es que lo hay, donde cada miembro puede SER O NO SER.

     

     

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    Leía en El Pais un artículo sobre Michael Tomasello, codirector del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva y me fascinaron algunas de las conclusiones de sus investigaciones. La primera es que nuestra capacidad para cooperar y conectar nuestras mentes es lo que nos separa de otros animales.

    En algún momento de nuestra evolución tuvimos que cooperar para sobrevivir. Y por eso entendemos mejor que nunca frases como “el todo es más que la suma de las partes”, “el yo al servicio del nosotros” o el altruismo como conducta sanadora en religiones como el budismo.

    En el mundo del deporte y la empresa es importante impactar con este mensaje. Hacer entender que colaborando, los miembros de un equipo deportivo o una organización van a obtener más beneficios y rendir mejor no es tan fácil porque, como dice Tomasello, a veces somos generosos y a veces egoístas, dependiendo de la situación.

    Seremos egoístas cuando:

    • Nos encontremos en un grupo donde algunos de sus miembros no colaboran lo suficiente o simplemente nada para que el grupo funcione. Son los denominados parásitos o aprovechados. Personas que leen muy bien la situación grupal y se aprovechan del trabajo de los demás. En este caso, el responsable del grupo (entrenador, director) debe tomar cartas en el asunto o el resto de miembros dejará de trabajar y todo se derrumbará como un castillo de naipes.

    (*) no se considera aprovechado a aquel miembro que haciendo poco genera mucho para el grupo.

    • La gente cuando coopera tiende a repartir lo conseguido con justicia. Cuando no cooperan, nos molesta mucho. Los jugadores del equipo, los trabajadores del departamento de marketing, al cooperar y realizar sus funciones con total entrega, se asignarán con equidad los triunfos de su trabajo. El problema radica en aquellas situaciones en las que un parásito no ha hecho nada. El grupo lo aguantará en sus filas y se provocará un malestar. Si el responsable no actúa al respecto, al final los componentes del grupo tomarán cartas en el asunto, rindiendo menos. Esto me recuerda al poco éxito de formas de organización económicas comunales o al asunto catalán, donde la percepción de unos miembros sobre lo que cooperan otros miembros, provoca la situación actual.
    • ¿Quién no ha visto luchas entre departamentos de la misma organización o la desconfianza entre los miembros de un equipo cuando se integra alguien nuevo? Como dice Tomasello, nuestra capacidad de cooperar surgió en pequeños grupos y por eso desconfiamos de los extraños. Tenemos que aceptar que hay gente que no se fíe de los de fuera de su grupo. Y si ignoramos esa realidad vamos a tener problemas. Gracias a la plasticidad cerebral, esa tendencia puede ser cambiada con esfuerzo e inteligencia. Tendremos que cambiar percepciones y normas sociales. Y también podemos empezar en nuestro ámbito de influencia directa -nuestro grupo- a detectar aquellos miembros más desconfiados y llevarlos poco a poco a un terreno donde se encuentren seguros y puedan empezar a colaborar. (*) lo fácil es excluirlos a la primera.

    Ahora que ya sabemos un poco más por qué nos comportamos de una determinada manera, podremos, analizando la situación particular de cada uno, establecer la mejor estrategia para liderar nuestros grupos y conseguir extraer el máximo potencial, tanto individual como colectivo.

    ¡A estrujarse la cabeza!

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    Este fin de semana hemos vivido el mayor éxito del baloncesto femenino español de toda la historia. 12 mujeres nos han ilusionado a todos con su alegría, pasión y trabajo duro. Han conseguido desarrollar un baloncesto electrizante, que como bien dice su capitana, Laia Palau, es el mejor de la Liga de los Humanos.

    ¿Qué ha funcionado tan bien para que se produjera esta maravilla? Demasiado para mi. Por eso os voy a contar una historia.

    Las jugadoras españolas, a su llegada a Turquía decidieron grabar un CD. Ese CD contenía 12 canciones, una de cada integrante. Al parecer, antes de cada partido, al llegar al vestuario, ponían su “música” y de esta manera, empezaban a entrar en el partido.
    Cuando me enteré de esta historia no pude más que sonreír y reafirmarme en mi idea de que llegarían a la final.

    Este pequeño RITUAL de la música me sugiere lo siguiente.

    ACEPTACIÓN
    Cada jugadora ofrece a las demás algo suyo, íntimo, de corazón. El secreto radica en aceptarlo como parte del grupo, te guste o no, y hacerlo tuyo. Es un acto donde las jugadoras ofrecen de forma simbólica sus cosas buenas y malas, sin miedo, y reciben el apoyo y el encaje que les corresponde en el grupo.
    ¡Aceptarse es el primer paso de un grupo fuerte!

    EQUIPO
    Cada jugadora por igual colabora en el proyecto. Cada canción es igual de importante. No tiene sentido si falta alguien. Ese concepto de aportar con el YO para ofrecer un NOSOTRAS construye una identidad de #somosequipo que ellas mismas se han ido encargando de transmitir tanto en las redes sociales como en el campo. ¡Brillante!

    DISFRUTE
    No sé las canciones que componen este CD que seguro formará parte de la banda sonora de sus vidas. No he intentado averiguarlo porque forma parte de la intimidad del vestuario, aunque me apuesto lo que sea a que si lo editaran sería un Hit.
    No conozco las canciones pero estoy convencida que contienen HUMOR, POSITIVIDAD, ENERGÍA Y BUEN ROLLO. Porque precisamente eso es lo que nos han transmitido estas deportistas. Y así, ¡qué bien se va por la vida!

    Un equipo FELIZ, donde todo el mundo es ACEPTADO Y VALORADO, donde se entiende que el GRUPO es lo que hará fuerte al INDIVIDUO y no al revés, solo puede tener un final: rendir al 100% de sus posibilidades.

    Y como estas chicas son tan buenas…solo les ganan las extraterrestres.

    Con una dedicación especial al cuerpo técnico, a la FEB, a las jugadoras internacionales que ya no están y a toda la gente que ama el baloncesto… y por supuesto a Diego y Saco.
    #SOMOSEQUIPO

    ¡Y cayó la bomba!

    El jueves 15 de noviembre, un día antes de iniciar la final de la CopaDavis 2012,  Feliciano López  declaró a los medios de comunicación cosas como:

    ME VEÍA JUGANDO”. “PREGUNTADLE A BERDYCH A QUIEN HUBIERA PREFERIDO TENER DE RIVAL”. “NO ENTIENDO LA DECISIÓN AUNQUE LA ACATO”. “A NIVEL TÉCNICO ES DIFICIL DE ENTENDER”.

    Analizando esta situación desde el punto de vista psicológico, sin pretender juzgar a nadie, existen una serie de reflexiones que me gustaría comentar.

    El tenis es un DEPORTE INDIVIDUAL. Y no es un detalle baladí. Los jugadores están acostumbrados a sacarse las castañas del fuego, a estar solos ante el peligro, son los ÚNICOS RESPONSABLES de su rendimiento y no pueden apoyarse, esconderse o difuminarse en un grupo. Eso los hace más fuertes pero también más EGOÍSTAS. Y egoístas en el sentido de no entender la noción de GRUPO, sus ventajas, su fuerza, la preponderancia del OBJETIVO COMÚN sobre el individual, etc.

    Feliciano es un tanto ingenuo cuando dice: “MIS PALABRAS JAMÁS PERJUDICARON AL EQUIPO PORQUE TODOS SOMOS COMPAÑEROS Y AMIGOS”

    Una cosa es ser amigos y llevarse bien fuera de la pista y otra ser un EQUIPO. Un grupo COHESIONADO antepone el objetivo común al individual y a pesar de que el toledano tuviera su propia opinión (es lícita tenerla), ayudaría más adoptar un posicionamiento que no provocase desequilibrios y tensiones. Porque, de todos modos, si al final el grupo no funciona, su propia dinámica llevará a modificarlo o disolverlo para crear uno nuevo más eficaz. Y creedme, ¡las leyes sistémicas son poderosas!

    Feliciano, por otro lado, menciona el compañerismo y la amistad entre los componentes del equipo de Copa Davis. De eso no hay duda, pero yo os digo: ¿habéis intentado reunir una vez cada dos meses a vuestros amigos para jugar un partidillo? Os garantizo que tarde o temprano saltarán chispas. Y es normal, porque no dejáis de ser un grupo de amigos, no un EQUIPO.

    De nuevo aquí Feliciano tenía la OPORTUNIDAD de actuar como parte integrante y cohesionada del grupo, sin poner en tela de juicio la decisión de su Capitán  -no creo que a Albert Costa o a Emilio Sánchez-Vicario les hubiese gustado sentirse cuestionados cuando asumieron esa tarea años atrás- y apoyar públicamente a un miembro del equipo, Almagro, que necesitaba en esos momentos del apoyo y protección de todos.

    Ahora, en una cosa Feliciano López tiene razón, NO PERDIERON LA FINAL POR SUS PALABRAS, ni mucho menos. Estas declaraciones sirvieron para dejarnos ver a todos que no fueron un EQUIPO con mayúsculas y desaprovecharon una oportunidad que se da pocas veces en el tenis de experimentar el placer de TRABAJAR EN EQUIPO, porque a veces … EL TODO ES MUCHO MÁS QUE LA SUMA DE LAS PARTES.