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El optimismo tiene múltiples beneficios. Corren ríos de tinta sobre sus bondades. Todos de alguna manera queremos ser optimistas o al menos rodearnos de gente que lo sea.
Hoy os voy a hablar, sin embargo, de alguna desventaja que viene de la mano del optimismo. Dicha desventaja es el exceso de confianza que muchas veces habréis identificado en la gente optimista y que puede llevar a que tomen decisiones más arriesgadas de lo que deberían o subestimen su parte de responsabilidad en el error provocado por alguna actuación suya.
Seguro que a muchos de nosotros se nos vienen a la mente conductas de nuestros “seres positivos” que se acercan al patrón descrito.

A nivel individual, evitar que estas actuaciones pasen suele ser difícil ya que la persona optimista tiene un sistema de creencias que le lleva a actuar de esta manera. Como son más los beneficios que observa día tras día de su patrón de comportamiento, el arriesgarse de más o el a veces parecer prepotente no le inquieta lo suficiente como para movilizarse y cambiar. De echo, ¡pocas veces se da cuenta de ello!

A nivel empresarial si que se ha intentado domar este exceso de confianza propio de liderazgos optimistas mediante el método PRE MORTEM ideado por Gary Klein. Dicho método consiste en lo siguiente:

  • la organización toma una decisión importante pero aún no la aplica.
  • reúne a individuos expertos sobre dicha temática para trabajar lo siguiente.
  • Contenido reunión: “Imaginaos que ha transcurrido un año. El plan puesto en marcha como lo acordamos. El resultado fue un desastre. Tenéis de 5 a 10 minutos para escribir una breve historia sobre el desastre”.

 

¿Qué beneficios tiene esta técnica?

  • frenar el pensamiento grupal: si un grupo toma una decisión (en especial si proviene del líder), las dudas pueden ser tomadas como deslealtad. ¡Y las dudas son necesarias porque te llevan a posibles escenarios alternativos!
  • impulsar la imaginación: libera a los expertos para que piensen posibles riesgos de la propuesta independientemente que estén a favor o no de ella. Eso o ¡invitar a expertos pesimistas!, que suelen ser muy avispados a la hora de buscar riesgos y problemas.
  • eliminar el exceso de confianza.
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Aplicaciones

 

  • empresa: ya se lleva desarrollando esta técnica desde hace mucho tiempo, ayudando a la toma de decisiones.
  • deporte: sobre todo para los cada vez más extensos staff técnicos, donde el líder (el entrenador) pocas veces es confrontado, me parece una herramienta de gran utilidad.
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La conclusión final es la de siempre. Conoce a las personas con las que trabajas. Dependiendo de sus rasgos de personalidad, de su sistema de valores y creencias, de cómo ven y entienden el mundo, podrán ayudarte a ti o a la organización donde trabajéis. ¿Cómo son? ¿Qué les hace vibrar? ¿Cuáles son sus necesidades?¿Dónde encajan mejor?…

Después ya aplicaremos técnicas y demás…

(*) alguna información proviene del libro “Pensar rápido, pensar despacio” de Daniel Kahneman

 

EL EFECTO NOCEBO

Publicado: septiembre 14, 2016 en ATLETISMO
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EL EFECTO NOCEBO EN DEPORTE

 

Habéis oído alguna vez hablar del efecto placebo? Seguramente sí, y es posible que hasta alguno de vosotr@s lo haya experimentado en sus propias carnes. Se presenta habitualmente en situaciones médicas, donde se ha comprobado que si realmente crees que un determinado tratamiento funciona, acaba funcionando. Este polémico efecto se aplica también en otros muchos ámbitos, como en el de la propia psicología o el rendimiento deportivo.

Quizá el término nocebo, sin embargo, no sea tan familiar y es por eso que hoy os lo explico de forma sencilla, así como sus aplicaciones al deporte.

Nocebo es un término que se acuñó allá por el año 1961 por Walter Kennedy. Como casi todas las palabras de nuestra lengua viene del latín. Y significa literalmente “te voy a hacer daño”.

Si tu crees que algo va a tener un efecto negativo en ti, probablemente lo acabará teniendo. Como veis, tiene el efecto contrario al placebo. En otras palabras, si tus expectativas sobre un suceso son negativas, puede que inconscientemente actúes para que así acabe ocurriendo. Recordad que el cerebro es un “yonky” de la congruencia y hará todo lo posible para que todo cuadre.

Por eso os propongo lo siguiente. Como tener una mente de élite se caracteriza por alcanzar los retos propuestos y eliminar aquellas expectativas que no suman, os invito a confeccionar vuestra lista de “nocebos”. ¿Os animáis?

Algunos ejemplos de nocebos pueden ser:

· Interpreto mis errores como un patrón constante. Para que me entendáis sería pensar “me pongo nervioso siempre y siempre me ocurre lo mismo”.

· Mis puntos débiles son los que son. Me limitan y no hago nada para cambiarlos. Me resigno a convivir con ellos. Una conducta que reforzaría este pensamiento sería “sufro tanto en las subidas, me bloqueo tanto, que paso de las carreras de montaña y asunto arreglado”. Muy lícito, ¡por cierto! Sólo que sepáis por qué actuáis como actuáis.

· Mis sensaciones nunca se equivocan, ¡nunca! En este caso cada vez que no te “sientas bien” acabarás no rindiendo bien en carrera o entrenamiento. Recuerda que lo que sientes es lo que sientes. Ni más ni menos importante. Ni más verdad ni menos verdad. No es inamovible. Porque, ¿quién ha dicho que no sentirse bien va siempre ligado a correr mal?

¿Te has reconocido en alguna de estas maneras de funcionar? ¿Te atreves a añadir tus propios nocebos?

Tienes en tus manos mejorar tu rendimiento. ¡A por ello!

Lost game. Disappointed tennis player.

¡Piensa adaptativamente!

 

Pensar es una de las actividades que más placer otorga. Gracias a esta capacidad que hemos desarrollado a lo largo de los años hemos sobrevivido como especie y estamos en la senda de una continua revolución. Luego pensar engancha. Y lo hacemos muy bien.

Pero se está produciendo un fenómeno donde, ante una situación que catalogamos como “complicada”, nuestros pensamientos dejan de ser constructivos, creativos y centrados en la búsqueda de soluciones y se transforman en una sucesión de ideas negativas, que ponen el foco sobre el problema que nos preocupa y se hacen cada vez más grandes, generando una sensación de frustración, tristeza y ansiedad, que nos lleva a interpretar cada vez peor lo que nos está sucediendo, llegando a distorsionar la realidad e hiriendo directamente nuestra autoestima.

Es el caso del jugador/a que no encuentra las “sensaciones” cuando salta a la pista y eso desencadena un diálogo interno recurrente donde transita del “no me siento bien hoy” al “soy el peor jugador/a de la historia y jamás podré hacer nada por cambiarlo”. Este tipo de pensamientos le invade en cualquier momento, mientras descansa, cuando está comiendo, a la noche…y es agotador. Y ya sabemos lo importante que es gestionar la energía en el deporte profesional…

Cuidado porque la rumiación se puede convertir en un hábito muy fácilmente. Y puede derivar en cuadros depresivos, adicciones, problemas de salud si su incidencia es habitual en nuestra forma de funcionar.

¿Qué podemos hacer para parar estos pensamientos circulares y repetitivos?

1. DESPERSONALIZAR: tu eres tu, y tus pensamientos, emociones y acciones son eso, pensamientos, emociones y acciones.

2. CONSCIENCIA: para modificar algo primero hay que saber qué existe. Detecta cuando estás entrando en “modo rumiación”.

3. DISTRACCIÓN: en el momento que se desencadene el proceso, cambia tu foco atencional realizando cualquier actividad. Cuanto más te guste o más antagónica sea con el proceso de pensar, mejor.

4. MINDFULNESS: son válidas cualquiera de las técnicas que nos permitan estar en el presente (yoga, respiración, meditación…)

5. PRACTICA: esta es la más importante de todas y la que más cuesta. La teoría todos nos la sabemos, más o menos. Es cuando llegamos al “terreno de la verdad”, como a mi me gusta llamarlo, cuando todo se difumina. ¡Practica! Yo estoy en ello😉

Son muchos los estudios que muestran las indudables ventajas del trabajo en equipo. Se ha demostrado que el “teamwork” ayuda a alcanzar mejores resultados y reporta mayor satisfacción en el trabajo. Es cierto que, como bien apunta Patricia Ramirez en su artículo “Tres desventajas de trabajar en equipo”, no es oro todo lo que reluce y hay veces que es mejor trabajar solo.

Ahora bien, si después de analizarlo decidís que para lo que os proponéis optáis por trabajar en equipo, seguro que os interesará saber un poco sobre el Proyecto Aristóteles, que impulsó Google en 2012.

Esta gran compañía, haciendo uso del BIG DATA, se propuso encontrar patrones que ayudaran a dilucidar por qué unos equipos funcionaban mejor que otros. Para ello analizaron millones de datos de miles de grupos de trabajo de todo el mundo. Esto es, resumidamente, lo que encontraron.

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  • NO IMPORTA LA COMPOSICIÓN DEL GRUPO: pueden funcionar igual grupos que socializan fuera del trabajo o grupos que no lo hacen. Pueden funcionar igual grupos con un liderazgo autoritario o grupos con un liderazgo más democrático. Da igual que los miembros del equipo sean más o menos tímidos, sociables… Todos pueden llegar a funcionar bien o mal.

 

  • LAS NORMAS GRUPALES NO ESCRITAS SON LA CLAVE: cada grupo tiene las suyas propias. En su calidad y efectividad radica la diferencia. Las normas no escritas tienen que ver con aspectos como la manera de abordar el fracaso, el incentivar nuevas ideas o la forma de comunicación.
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  • LO IMPORTANTE ES CÓMO LOS MIEMBROS DEL EQUIPO SE TRATAN ENTRE SÍ: se da mucha importancia al hecho de que todos los miembros hablen en la misma proporción al finalizar el día. No importa que se de de forma natural o impulsada por el líder. Otro aspecto a destacar es la habilidad de captar cómo se siente el otro en base al tono de voz, expresiones y lenguaje corporal. O sea, ser un experto en empatía.
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  • ESPACIO DE SEGURIDAD PSICOLÓGICA: percepción de que dentro del equipo todos se pueden arriesgar, equivocarse, proponer y ser ellos mismos sin temor al ridículo. Y donde se puede hablar de asuntos espinosos (si se quiere), no solo  relacionados con el trabajo y la eficiencia, sino también de la vida personal si así se desea.
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    “THE TEAM WORKED WHEN WE ALL FELT LIKE WE COULD SAY ANYTHING TO EACH OTHER”

    “THE TEAM WORKED WHEN NO ONE WORRIED THAT THE REST OF THE TEAM WAS JUDGING THEM”

    Estos datos no hacen más que refrendar aquello que he podido vivenciar en los años de carrera deportiva profesional. El secreto no está donde aparentemente todo el mundo busca. Más bien radica en las normas no escritas que cada grupo inventa para funcionar y en ese espacio de seguridad, si es que lo hay, donde cada miembro puede SER O NO SER.

     

     

    mujer corriendo

     

    La ansiedad no es más que una reacción emocional que pone en marcha nuestro organismo cuando nos encontramos en una situación de alerta. De hecho, la ansiedad es buena porque nos ayuda a resolver problemas puntuales de nuestro día a día.

    Podemos hablar de ansiedad adaptativa cuando se da con una intensidad leve o media, ante estímulos previsibles, con una duración limitada y con un grado de sufrimiento moderado. Para que nos entendamos, un ejemplo de ansiedad adaptativa serían “esos nervios que os entran antes de empezar una maratón”; nervios que desaparecen una vez os ponéis en marcha.

    El problema radica cuando nos sentimos ansiosos ante situaciones que no deberían poner la maquinaria en funcionamiento, cuando la ansiedad dura demasiado o cuando su sufrimiento es exagerado.

    En nuestras sociedades avanzadas, muchas de las amenazas que teníamos en el pasado han dejado de existir. Aun así, hoy en día, se producen miles de casos de trastornos de ansiedad. Junto a la depresión, son las dos enfermedades mentales que más castigan el primer mundo.

    Diferentes estudios han demostrado que el running disminuye la ansiedad y la depresión leve. Es por ello que a todos aquellos que aun no os habéis animado a iniciar la práctica del running, si os sentís nerviosos, con pequeños síntomas de ansiedad, estrés o ánimo bajo, os recomiendo que os pongáis ropa deportiva y salgáis, progresivamente, a correr.

    Ya desde el primer día que lo intentéis, observaréis como, durante el periodo de tiempo que estéis corriendo, vuestra activación fisiológica se verá reducida y esa sensación de “alerta” tan molesta y continuada se verá rebajada. ¡Las endorfinas harán el resto!

    ¿Cuántos de vosotros, seáis nóveles o expertos, llegáis a casa con dolor de cabeza, embotamiento, cansancio físico o dolor de cabeza? ¿Cuántos de vosotros os sentís faltos de energía, más negativos de lo normal o sobreactivados?

    Si en ese momento conseguís romper la barrera de la tentación y salir a correr, os garantizo que al regreso a casa os sentiréis significativamente más satisfechos, con menos dolores tensionales, más enérgicos y felices.

    Tengo que matizar que estos efectos se producen si salís a realizar ejercicio aeróbico moderado. Si ese día os toca un entrenamiento más “pro” y se han planificado series al 90%, la exigencia fisiológica es otra y los resultados también. Aunque la sensación placentera al acabar será la misma, si no mayor.

    Por ello, recomiendo que aquellos que detectéis que estéis ansiosos, no vayáis al botiquín. Os propongo que cambiéis el ansiolítico de turno por una carrerita. Es más barato y más saludable…

     

    ¿Por qué ir a la química externa si la tenemos dentro de nosotros?

    El running es el mejor ansiolítico del mundo. ¡Funciona!

    festival_paracaidismo_puerto_rico[1]

    Leía en El Pais un artículo sobre Michael Tomasello, codirector del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva y me fascinaron algunas de las conclusiones de sus investigaciones. La primera es que nuestra capacidad para cooperar y conectar nuestras mentes es lo que nos separa de otros animales.

    En algún momento de nuestra evolución tuvimos que cooperar para sobrevivir. Y por eso entendemos mejor que nunca frases como “el todo es más que la suma de las partes”, “el yo al servicio del nosotros” o el altruismo como conducta sanadora en religiones como el budismo.

    En el mundo del deporte y la empresa es importante impactar con este mensaje. Hacer entender que colaborando, los miembros de un equipo deportivo o una organización van a obtener más beneficios y rendir mejor no es tan fácil porque, como dice Tomasello, a veces somos generosos y a veces egoístas, dependiendo de la situación.

    Seremos egoístas cuando:

    • Nos encontremos en un grupo donde algunos de sus miembros no colaboran lo suficiente o simplemente nada para que el grupo funcione. Son los denominados parásitos o aprovechados. Personas que leen muy bien la situación grupal y se aprovechan del trabajo de los demás. En este caso, el responsable del grupo (entrenador, director) debe tomar cartas en el asunto o el resto de miembros dejará de trabajar y todo se derrumbará como un castillo de naipes.

    (*) no se considera aprovechado a aquel miembro que haciendo poco genera mucho para el grupo.

    • La gente cuando coopera tiende a repartir lo conseguido con justicia. Cuando no cooperan, nos molesta mucho. Los jugadores del equipo, los trabajadores del departamento de marketing, al cooperar y realizar sus funciones con total entrega, se asignarán con equidad los triunfos de su trabajo. El problema radica en aquellas situaciones en las que un parásito no ha hecho nada. El grupo lo aguantará en sus filas y se provocará un malestar. Si el responsable no actúa al respecto, al final los componentes del grupo tomarán cartas en el asunto, rindiendo menos. Esto me recuerda al poco éxito de formas de organización económicas comunales o al asunto catalán, donde la percepción de unos miembros sobre lo que cooperan otros miembros, provoca la situación actual.
    • ¿Quién no ha visto luchas entre departamentos de la misma organización o la desconfianza entre los miembros de un equipo cuando se integra alguien nuevo? Como dice Tomasello, nuestra capacidad de cooperar surgió en pequeños grupos y por eso desconfiamos de los extraños. Tenemos que aceptar que hay gente que no se fíe de los de fuera de su grupo. Y si ignoramos esa realidad vamos a tener problemas. Gracias a la plasticidad cerebral, esa tendencia puede ser cambiada con esfuerzo e inteligencia. Tendremos que cambiar percepciones y normas sociales. Y también podemos empezar en nuestro ámbito de influencia directa -nuestro grupo- a detectar aquellos miembros más desconfiados y llevarlos poco a poco a un terreno donde se encuentren seguros y puedan empezar a colaborar. (*) lo fácil es excluirlos a la primera.

    Ahora que ya sabemos un poco más por qué nos comportamos de una determinada manera, podremos, analizando la situación particular de cada uno, establecer la mejor estrategia para liderar nuestros grupos y conseguir extraer el máximo potencial, tanto individual como colectivo.

    ¡A estrujarse la cabeza!

    Luis-manteado

    ¿Os ha llamado algún amigo y os ha dicho “quedamos que necesito cargarme de energía positiva”? ¿O habéis renunciado a entrenar con alguien porque siempre se queja y hay que tirar de él?

    Todos somos personas y NECESITAMOS RELACIONARNOS. La calidad de nuestras relaciones influirá directamente en nuestra salud mental y en nuestros éxitos. Ya sea para la vida personal, el trabajo o el deporte, aprendamos a relacionarnos.

    El primer paso es observar qué pasa con la gente con la que te relacionas una vez que el encuentro acaba. ¿Eres de los que estimulas a los demás, ya sea intelectual o emocionalmente? ¿Eres de los que haces sentir a la gente bien? ¿O en cambio eres de los que te relacionas para absorber energía? ¿O para satisfacer tus necesidades sin dar nada a cambio? Mira a tu alrededor, a tu gente cercana. ¿A qué tipo de gente atraes? ¿Por qué tienes pocos o muchos amigos?

    Si quieres tener unas relaciones maduras, tolerantes y flexibles, que son la base para tener éxito en la vida, aquí van unos consejos:

    TEN EXPECTATIVAS REALISTAS DE LOS DEMÁS.

    Como dice la canción “Los gatos no hablan”. Eso es un hecho. Irrefutable. Y como lo tenemos claro, no creo que nadie le pregunte al suyo si tiene frío para cerrarle la ventana y como el felino no le contesta no se la cierra. Si no hacemos esto con los gatos, ¿por qué lo hacemos con las personas?

    He visto a muchos entrenadores enfadadísimos con sus jugadores de 6 años porque eran incapaces de pasarse la pelota entre ellos en vez de jugar como si estuvieran solos… ¡Si no pueden! Evolutivamente están en un estadio donde son egocéntricos y poco a poco hay que ir enseñando las bases de lo que es el grupo. La conclusión es: NO LE PIDAS A ALGUIEN ALGO QUE NO PUEDE HACER. Te ahorrarás muchos enfados.

    PERO LO MEJOR ES NO TENERLAS

    Cuando te reúnes con alguien que no conoces para iniciar un proyecto, cuando empiezas a trabajar con nuevos jugadores, cuando conoces a alguien relevante… ¡no presupongas! No te dejes guiar por los rumores, por lo que crees que debería ser ese encuentro. Empieza de cero, fijándote en hechos y no en impresiones (a veces son buenas, a veces no) y a partir de ahí construye la relación con quien tienes enfrente. Eso te permitirá empezar con buen pie.

    NO PUEDES GUSTAR A TODO EL MUNDO; NO MALGASTES ENERGÍA

    Acuérdate que habrá gente que, hagas lo que hagas, siempre estará en tu contra. Y muchas veces esa situación no tendrá que ver siquiera contigo. Por tanto no malgastes tiempo intentando recibir afecto de todos. Acepta que no vas a gustar a todo el mundo y céntrate en quien te importe.

    ELIMINA ALGUNA IDEA RÍGIDA

    Examina si tienes creencias del tipo “un amigo nunca te decepciona”, “un entrenador tiene que ser siempre justo”. Si es así, trabájalas y cámbialas por otras más flexibles. Si crees que un amigo nunca te va a decepcionar, a buen seguro que eres una persona con pocos amigos. Si crees que un entrenador ha de ser justo, sufrirás en tus equipos, porque él, como la vida, no siempre es justo; hace lo que puede.

    Relacionémonos bien y tendremos una vida equilibrada y satisfecha. ¡Y pasarán cosas!

    Foto extraída de culturatactica.com